Esta novela nos hace pensar en otro autor totalmente distinto del de Kokoro. Su ritmo es trepidante, por comparación; su tono, mucho más amable.
Botchan es un maestro de escuela recién licenciado en sus estudios que, viviendo en una isla lejana de su adorado Tokio, padece las consecuencias de una mentalidad recta y demasiado rígida en un ambiente de feroz competencia vital. Botcham no encaja ni con alumnos ni con compañeros de trabajo, ni con familiares. En su vida solo hubo un remanso de paz, la nani que lo cuidó de pequeño. Pero en su desquiziamiento Botchan ni siquiera es capaz de reconocer esa relación como la única relación feliz que ha tenido en su vida.
Así, el personaje creado por Soseki, emparenta con los Sancho Panzas de la literatura universal, y se convierte, cómo no, en un antihéroe adorable. No por casualidad el Botchan ha sido una de las lecturas preferidas de un montón de generaciones de jóvenes japoneses, que ven en el toda la nobleza de un alma recta enfrentada con un mundo cruel.
